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Canciones de Navidad





Los Pastores a Belen  


Noche de Paz


Los Peces en el río


Los pastores a Belén corren presurosos,
llevan de tanto correr los zapatos rotos. 

Ay ay ay,que alegres van , 
ay ay ay si volverán. 
Con la pan pan pan 
con la de de de 
con la pan con la de 
con la pandereta 
y las castañuelas . 

Un pastor se tropezó a media vereda 
y un borreguito grito 
ese ahí se queda. 

Ay ay ay,que alegres van , 
ay ay ay si volverán. 
con la pan pan pan 
con la de de de 
con la pan con la de 
con la pandereta 
y las castañuelas . 

Los pastores a Belén corren presurosos,
llevan de tanto correr los zapatos rotos. 

Ay ay ay,que alegres van , 
ay ay ay si volverán. 
con la pan pan pan 
con la de de de 
con la pan con la de 
con la pandereta 
y las castañuelas . 

Un pastor se tropezó a media vereda 
y un borreguito grito 
ese ahí se queda. 

Ay ay ay,que alegres van , 
ay ay ay si volverán. 
con la pan pan pan 
con la de de de 
con la pan con la de 
con la pandereta 
y las castañuelas . 

Noche de paz, noche de amor 
Todo duerme en derredor 
Entre los astros que esparcen su luz 
Bella anunciando al niño Jesús 
Brilla la estrella de paz 
Brilla la estrella de paz 

Noche de paz, noche de amor 
Todo duerme en derredor 
Solo ve la niebla la oscuridad 
Los pastores que el campo están 
Y la estrella de Belén 
Y la estrella de Belén 

Noche de paz, noche de amor 
Todo duerme en derredor 
Sobre el santo niño Jesús 
Una estrella esparce su luz 
Brilla sobre el Rey 
Brilla sobre el Rey 

Noche de paz, noche de amor 
Todo duerme en derredor 
Fieles velando allí en Belén 
Los pastores, la madre también 
Y la estrella de Belén 
Y la estrella de Belén
Pero mira cómo beben los peces en el río 
Pero mira cómo beben por ver al Dios nacido 
Beben y beben y vuelven a beber 
Los peces en el río por ver a Dios nacer. 

La Virgen está lavando 
y tendiendo en el romero 
los pajaritos cantando 
y el romero floreciendo. 

Pero mira cómo beben los peces en el río 
Pero mira cómo beben por ver al Dios nacido 
Beben y beben y vuelven a beber 
Los peces en el río por ver a Dios Nacer. 

La Virgen se está peinando 
entre cortina y cortina 
los cabellos son de oro 
y el peine de plata fina. 

Pero mira cómo beben los peces en el río 
Pero mira cómo beben por ver al Dios nacido 
Beben y Beben y vuelven a Beber 
Los peces en el río por ver a Dios nacer.

Cuentos

Un Regalo de Navidad

Por: Amarilis Irigoyen

En una pequeña ciudad había una sola tienda que vendía arboles de Navidad. Allí se podían encontrar arboles de todos los tamaños, formas y colores.
El dueño de la tienda había organizado un concurso para premiar al arbolito más bonito y mejor decorado del año y lo mejor de todo, es que sería el mismo San Nicolás quien iba a entregar el premio, el día de Navidad.

Todos los niños de la ciudad querían ser premiados por Santa y acudieron a la tienda a comprar su arbolito para decorarlo y poder concursar.

Los arbolitos se emocionaban mucho al ver a los niños y decididos a ser el elegido, les gritaban:¡A mí... a mí... mírame a mí ¡

Cada vez que entraba un niño a la tienda era igual, los arbolitos comenzaban a esforzarse por llamar la atención y lograr ser escogidos.
¡A mí que soy grande!... ¡no, no a mí que soy gordito!... o ¡a mí que soy de chocolate!... o ¡a mí que puedo hablar!. Se oía en toda la tienda.
Pasando los días, la tienda se fue quedando sin arbolitos y sólo se escuchaba la voz de un arbolito que decía:
A mí, a mí... que soy el más chiquito.

A la tienda llegó, casi en vísperas de Navidad, una pareja muy elegante que quería comprar un arbolito.
El dueño de la tienda les informó que el único árbol que le quedaba era uno muy pequeñito.
Sin importarles el tamaño, la pareja decidió llevárselo.
El arbolito pequeño se alegró mucho, pues al fin, alguien lo iba a poder decorar para Navidad y podría participar en el concurso.
Al llegar a la casa grande, donde vivía la pareja, el arbolito se sorprendió:
¿Cómo siendo tan pequeño, podré lucir ante tanta belleza y majestuosidad?.
Una vez que la pareja entra a la casa, comenzaron a llamar a la hija:
¡Regina!... ven... ¡hija!... te tenemos una sorpresa.

El arbolito escuchó unas rápidas pisadas provenientes del piso de arriba. Su corazoncito empezó a latir con fuerza. Estaba dichoso de poder hacer feliz a una linda niñita.
Al bajar la niña, el pequeño arbolito, se impresionó de la reacción de esta.
¡Esto es mi arbolito!... Yo quería un árbol grande, frondoso, enorme hasta el cielo para decorarlo con miles de luces y esferas. ¿Cómo voy a ganar el concurso con este arbolito enano? Dijo la niña rompiendo en llanto.
Regina, era el único arbolito que quedaba en la tienda. Explicó su padre.
¡No lo quiero!...es horrendo... ¡no lo quiero! Gritaba furiosa la niña.
Los padres, desilusionados, tomaron al pequeño arbolito y lo llevaron de regreso a la tienda.

El arbolito estaba triste porque la niña no lo había querido pero tenía la esperanza de que alguien vendría por él y podrían decorarlo a tiempo para la Navidad.
Unas horas más tarde, se escuchó que abrían la puerta de la tienda.
¡A mí... a mí... que soy el más chiquito. Gritaba el arbolito lleno de felicidad.
Era una pareja robusta, de grandes cachetes colorados y manos enormes.
El señor de la tienda les informó que el único árbol que le quedaba era aquel pequeñito de la ventana.
La pareja tomó al arbolito y sin darle importancia a lo del tamaño, se marcho con este.
Llegando a la casa, el arbolito vio como salían a su encuentro dos niños gordos que gritaban:
¿Lo encontraste papi?... ¿Es cómo te lo pedimos mami?
Al bajar los padres del coche, los niños se le fueron encima al pequeño arbolito.
¿Y que pasó después? Acaben la historia. Consulten a la familia...

 

El Ángel de los Niños 

Anónimo

Cuenta una leyenda que a un angelito que estaba en el cielo, le tocó su turno de nacer como niño y le dijo un día a Dios: 

- Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra. ¿Pero, cómo vivir? tan pequeño e indefenso como soy. 
- Entre muchos ángeles escogí uno para tí, que te está esperando y que te cuidará. 

- Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz. 
- Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz. 

-¿Y cómo entender lo que la gente me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres? 
- Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y con cariño te enseñará a hablar. 

-¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo? 
- Tu ángel te juntará las manitas te enseñará a orar y podrás hablarme. 

- He oído que en la tierra hay hombres malos. ¿Quién me defenderá? 
- Tu ángel te defenderá más aún a costa de su propia vida. 

- Pero estaré siempre triste porque no te veré más Señor. 
- Tu ángel te hablará siempre de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado. 

En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo pero ya se oían voces terrestres, y el niño presuroso repetía con lágrimas en sus ojitos sollozando... 

-¡Dios mío, si ya me voy dime su nombre!. ¿Cómo se llama mi ángel? 
- Su nombre no importa, tu le dirás : MAMÁ.